Huevos
al plato
Con
10 variantes para acompañarlos
La
fórmula
es bien simple. En cazuelitas
o platos especiales individuales
que resistan el calor se pone
a derretir un trocito de manteca.
Sobre ella se cascan dos huevos
frescos sazonados con sal y pimienta. Se
cocinan a fuego moderado hasta
que la clara quede blanca. Se
acompañan
con algún
detalle apetitoso y ya están
listos para comer.
Secretito
 |
| Huevo
fresco |
Lo
primero es verificar que los
huevos sean bien frescos. Para
esto se procede así:
cascar cada huevos en un platito
aparte y observar si la yema
quedó
bien
en
el
centro:
si
se
corre
para
un
costado
de
la
clara
es
seguro
que
no
está fresco.
 |
| Huevo
viejo |
Además,
se podrá observar
en un huevo fresco que la yema
es redondeada y la clara espesa
y translúcida.
En cambio, si es viejo, la yema
se verá
plana
y
la
clara
fina
y
líquida.
Otra
forma
de
hacer
la
verificación,
pero
sin
cascarlo,
es
poner
el
huevo
en
un
vaso
de
agua
fría:
si
es
fresco
se
quedará acostado
o
parado
en
el
fondo;
si
es
viejo,
flotará en
el
agua.
Los
huevos
viejos
se
pueden
utilizar
para
hacerlos
revueltos
o
para
hornear.
Con
espárragos
y
aceitunas
negras