Conviene comprar cada alimento en la estación adecuada.
Elegir verduras y frutas que estén en su punto de
madurez.
En todos los productos frescos (carne, pescado, ave), apreciar
además de su frescura que tengan más materia comestible
y menos desperdicio (grasa).
La abundancia de determinados productos en los mercados
o puestos de verdura y fruta indican una seguridad en la compra.
La calidad de la carne depende de la res, su edad y forma
de alimentación. El mismo ejemplo rige para las aves.
Saber aprovechar los distintos cortes de carne para el plato
que vamos a preparar. Aunque se tenga una idea del menú,
no descartar la posibilidad de cambiarlo si se descubre en el
super algo más conveniente.
Las frutas deben preferirse de la estación. Es decir,
cuando son más baratas y nutritivas porque no han sufrido
ningún proceso de conservación.
Si se encuentran frutas muy maduras a bajo precio pueden
servirnos para hacer mermeladas, dulces, jaleas o refrescos.
Hacer un listado de las compras de acuerdo con el consumo
que la familia hace a diario (leche, pan, frutas), semanalmente
(queso fresco, carne, verduras, huevos) y por quincena o mensual
(almacén en general).
