Pegar en la pared o puerta de la despensa una lista de lo
que se tiene y, a medida que retire algo, hacer una marca para
reintegrarlo.
Cuando no se usa el total del contenido de una lata de conserva,
lo que sobra debe pasarse inmediatamente a un recipiente de
vidrio, enlozado o de plástico, tapado y conservado en
la heladera. Las pastas para rellenos o conserva de tomate,
cubrir la superficie con unas cucharadas de aceite para que
no se reseque.
Desechar las latas hinchadas. Indica que la conserva está
en malas condiciones.
Fijarse la fecha de vencimiento del envase.
Aunque a veces resulte algo más caro, consumir productos
que estén respaldados por una firma conocida.
Los paquetes de harinas, legumbres secas, fideos, arroz,
entre otros, una vez abiertos guardarlos en latas o frascos
con tapa. Evitará que se agorgojen o tomen gusto a humedad.
Las galletitas
o bizcochos secos se colocarán primero en bolsas de polietileno
y luego en latas cerradas. De esta forma se conservarán
bien secas.
Cuando quiera almacenar botellas de vino, hacerlo en un
lugar oscuro, seco, fresco y alejado de las fuentes de calor
y luz del armario o despensa.
Es enorme la cantidad de productos nuevos que se venden
en los supermercados. Conviene conocer su aplicación.
Ayudarán a actualizar las preparaciones culinarias. 
Lo
que no debe faltar
Sería muy extenso mencionar los distintos productos
que hay a la venta y que deberían estar en la despensa.
Te daré una lista de los que creo más necesario.
Indispensable para el consumo diario: azúcar,
sal fina y gruesa, aceite, vinagre o jugo de limón, arroz,
fideos secos (para comida y sopa), condimentos y aromáticos,
queso de rallar, té, café o yerba.
Te sugiero
que tengas:
Carnes: viandada, corned beef, paté de foie,
picadillo de carne, pastas de jamón, salchichas.
Pescados: caballa, atún, sardinas, anchoas
y mejillones.
Verduras: arvejas, choclo, tomates, morrones, jardinera,
conserva.
Salsa: mayonesa, mostaza, ketchup, salsa inglesa,
tuco o portuguesa.
Sopas: caldos concentrados, sopas deshidratadas.
Frutas: secas, pasas de uva, nueces, macedonia, frutas
en almíbar, puré de manzana, jugos de frutas.
Dulces: jaleas, mermeladas, miel, dulces de batata
o membrillo.
Varios: azúcar impalpable, azúcar negra,
chocolate, leche en polvo y condensada, sémola, polvo
de hornear, legumbres secas, esencia de vainilla, pimienta y
nuez moscada.
Para improvisar o enriquecer un menú: sopas
envasadas, cremas instantáneas, flanes, bizcochuelos,
budines, gelatina de fruta, helados, pescados y carne o aves
en salsa.
